Escrito el 21 de Octubre de 2009, por Hugo
Una de las cosas más curiosas del imparable avance de la tecnologÃa en general y de internet en particular es que, si bien cada dÃa tenemos cosas nuevas para probar, también desaparecen otras muchas sin que nadie se fije en ellas. Las primeras se presentan a bombo y platillo, inundan la web en cuestión de horas dejando a su paso cientos de análisis (de esos que dicen todos lo mismo) y nos dejan atontados, pero de las otras, de las que desaparecen, nadie dice nada; se van por la puerta de atrás.
Si pensamos en páginas de los 90 seguro que rápidamente os vienen a la cabeza los GIF animados, las páginas “en construcción” y los colores chillones, pero entre toda esa mezcla atroz (a la que muchos contribuimos eh, que hoy dÃa todo el mundo se las da de zen pero aquellas páginas no se hacÃan solas) habÃa un par de elementos que eran los reyes del mambo, las marquesinas y las etiquetas blink.
El caso de la creación de la etiqueta blink es bastante gracioso narrado en palabras de su inventor, Lou Montulli (coautor de Lynx, fundador de Netscape y responsable de llevar a la web innovaciones como las cookies o las conexiones HTTPS), en el artÃculo The Origins of the <Blink> Tag; que demuestra lo en pañales que estaba la web en aquellos años y como una simple broma acabó por convertirse en lo más desagradable que se encontraba uno que se pusiera a navegar por primera vez en su vida.
Blink nació como una coña marinera, concebida durante una noche de copas del equipo de desarrollo de Netscape y hecha de un dÃa para otro con el sólo propósito de cachondearse un poco creando algo que pudiera mostrar Lynx (navegador que funciona en modo consola, es decir, en texto plano y que lógicamente no puede representar distintos tamaños de fuente ni tipografÃas variadas). Una broma no documentada que sin embargo se propagó velozmente, haciendo que media internet empezase a parpadear como las luces de neón de los bares de carretera y convirtiendo a blink en uno de los elementos más odiados de toda la larga lista de elementos no oficiales de HTML. Según su creador, “lo peor que he hecho por internet jamás”, muy al estilo de la excusa pública de Vincent Connare, creador de la Comic Sans.
Por cierto, pese a todo, Lynx nunca llegó a interpretar la etiqueta blink.
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Menos mal que esas páginas pasaron a la historia porque vamos, un daño a la vista. Y por cierto, no sabÃa que habÃa nacido de una broma. Un saludo.
La de ideas peregrinas que se te pueden ocurrir en una noche de copas. Lo que pasa es que normalmente no suelen tener consecuencias: llega la mañana, vuelves a estar sobrio, y la fabulosa idea de la noche la ves como la gilipollez que en realidad es. No fue el caso.
¿Y qué decir de los “blink”? Como has dicho, era una época de colores chillones, páginas en construcción, marquesinas… habÃa una web que se hacÃa llamar “la peor página web de la historia” y que enumeraba (con ejemplos) las atrocidades más comunes que se solÃan poner.
Saludos.
P.D.: nos veremos en el EBE
[...] como si se peta la web 2.0 y volvemos a la lÃnea de comandos. O a la web 1.0, que donde se ponga un blink y una marquesina, se quite el [...]