Twitter: cuando la colaboración no lleva a un situación óptima

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Como ya sabréis si leeis 3 blogs de tecnología en castellano elegidos al azar: Twitter está disponible en castellano. El proceso de traducción se hizo a partir de usuarios voluntarios de Twitter, sin contratarlo la propia empresa y sin gastarse un duro como hizo en su momento Blinklist.

Ojo al dato que diría butanito: el servicio de traducción de Twitter lo han hecho los propios usuarios por amor al arte. ¿Os imagináis esto en la vida real? Regentáis un cadena de comida rápida, por ejemplo McDonalds, y en un momento determinado tenéis que cambiar toda la decoración de los restaurantes. En lugar de contratar a una empresa externa para que haga trabajo, pedís voluntarios entre los clientes (o sorteáis el voluntariado con la BigMac) y la gente encantada se presta a echaros una ayudita. Y ademáis sois mogollón de modernos y 2.0.

Esta pasión que tienen los clientes por algunas marcas no es exclusiva de Twitter. Apple sin ir más lejos le debe a sus fans millones de dólares ahorrados en publicidad. Cuando salió el iPhone, la publicidad que tuvo que hacer Movistar (y que sigue haciendo) fue mínima porque ya estábamos todos los bloggers tecnológicos babeando por el teléfono y dándole una presencia en internet muy difícil de valorar en euros.

El fanatismo por tu marca creo que está en el top 3 de cosas a las que puede aspirar un directivo. Va justo detrás de comprar un partido político y patrocinar a los Isótopos de Springfield. Os pongo una cita del libro No Logo que tengo grabada a fuego en la cabeza:

Todos los días me levanto, me meto bajo la ducha y me miro el tatuaje, y eso me da fuerzas para el resto del día. Día tras día, me recuerda lo que tengo que hacer, que es sencillamente “lograrlo”.

– El empresario de Internet Carmine Collettion, de veinticuatro años de edad, al hablar sobre su decisión de hacerse tatuar el logo de Nike en el imbligo, diciembre de 1997.

Aunque todavía no hemos llegado al extremo de ver por ahí tatuajes de Twitter… un momento que esto lo he escrito sin pensar. Dadme un segundín para buscar en Google.

[…]

Bueno, retiro lo dicho:

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Aunque ver a una persona con una ballena llevada por pájaros tatuada en un muslo te provoque una risita incómoda, a lo mejor no eres del todo consciente de que a las redes sociales no les debes nada ni te están haciendo un favor.

Se nos llena tanto la boca con la importancia que tiene el usuario en la web 2.0, con que ahora la web somos NOSOTROS, con que la web ya no es “unidireccional” sino “conversacional” y “colaborativa” que a veces parece que los directivos de las empresas de internet son hermanitas de la caridad que han decidido invertir su tiempo en darnos un espacio gratuito para cubrir nuestras “necesidades” de comunicación.

Tengo un carta para ti: ya estás pagando por usar esos servicios y sentire satisfecho con los mismos debería ser lo normal. Me da igual que pensemos en modelos freemium, premium o magnum, o bien proporcionas a la compañía unas visitas que ella se encarga de monetizar en términos publicitarios o lo que es más grave, estás depositando en ella información privada y personal (o pública pero valiosa) que vale bastante más dinero que una cuenta premium de Spotify.

A mí, se me ponen los pelos de punta cuando leo en Alt 1040 (nominado como mejor blog de tecnología en los premios Bitácoras 2009) cosas como esta:

Twitter a muchos de nosotros nos ha dado demasiadas cosas: exposición, más tráfico a nuestros blogs, más difusión de nuestras ideas, de nuestro trabajo, formas más efectivas de conectarnos con personas que no están cerca, enterarnos de lo que pasa en todo el mundo en ese mismo momento, sin filtros, el poder contarle a nuestros amigos lo que pasa en nuestras vidas cotidianas. ¿A cambio de qué? De nada.

Sí, es cierto que el fenómeno y la herramienta sobre la que está montada ha logrado recibir montañas de dinero, pero recordar que ese dinero no es regalado, es invertido por personas que esperan verlo de vuelta, y con intereses. Twitter no funciona sin nosotros, pero si ellos dejan de existir, perderemos esta herramienta que ha transformado nuestros hábitos online.

Increíble. Uno de esos momentos donde pienso que Huxley, y no Orwell, tenía razón.

Pero bueno, me quito la mala baba de la boca (más que nada porque yo participé en la traducción de Blinklist aunque me parece que la empresa que está detrás tiene menos capital que Twitter) y respetaré a la gente que decide echarle un cable a los papás del pajarito.

¿Cuáles son los resultados de esta traducción colaborativa que por obra y gracia de la tecnología 2.0 se ha llevado a cabo?

Pues gracias a los compartidos de Milleiro me encuentro con un post genial de Diario de un Drockadicto donde le mete un buen repaso al asunto:

Marlexsystems también escribió en esa línea.

Resumiendo: hay partes que han quedado sin traducir, otras que parece que se han hecho con el traductor de Google y otras muchas en las que se traduce la palabra sin tener en cuenta el contexto.

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Puedes estar de acuerdo o no con su post (sobre todo con cosas como si es mejor “Seguir” que “Seguir a”) pero si estoy de acuerdo en una cosa con Drockadicto es que la traducción no tiene un aspecto profesional.

En el mundo 2.0 se gana inmediatez, pero sobre la calidad y profesionalidad de los contenidos habría mucho que decir. La eterna discusión es precisamente la Wikipedia VS las enciclopedias de toda la vida. En realidad pienso que esa comparación es tramposa porque las grandes ventajas de la Wikipedia frente a enciclopedias clásicas son su gratuidad y que está en internet y por lo tanto hace uso de hiperenlaces.

En cambio, una comparación que hago a menudo y que además también tiene que ver con las traducciones es la de las páginas de subtítulos: ¿Argenteam o Subtitulos.es? Cuando entrevistamos a Grunjol de Argenteam dejó claro que en la web argentina no les importa tanto tener los subtítulos disponibles al día siguiente de que se haya emitido una serie como que fueran de buena calidad. En cambio, en Subtitulos.es tenemos los textos disponibles a una velocidad de vértigo, a veces un par de horas después de que se haya subido el archivo original. Pero cuando uno se pone a ver la serie y maneja un poquito de inglés se da cuenta de muchos giros o palabras de argot que están mal traducidas o de que faltan líneas y otros problemas.

De todos modos esta separación, en este ejemplo, nos beneficia ya que podemos elegir calidad o rapidez según nos convenga. Sin embargo, una empresa como Twitter que ha tardado su tiempo en tener el sevricio disponible en otros idiomas a pesar del éxito fuera de Estados Unidos y Japón, no creo que esté agobiada por las prisas y en mi opinión debería pagar a unos traductores para que trabajaran mano a mano con la gente de Twitter e hicieran una versión no sólo castellanizada de la red social sino adaptada al mercado español.

Publicado por

Juan García

Divulgador tecnológico y formador. Creo en la tecnología como herramienta para formar ciudadanos más libres y felices. + Sobre mí en http://about.me/juangarciaalvarezdetoledo

18 comentarios sobre “Twitter: cuando la colaboración no lleva a un situación óptima”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. A mi, Twitter me ha hecho el hombre que soy. Desde que estoy en Twitter, no sólo ligo más, sino que mi masa muscular ha aumentado a la par que mi salud. Mi aliento me huele mejor, y el de los demás también. Es genial y es una pena que no hubiese aparecido antes, porque seguro que EE.UU no habría invadido Irak. Ay… be Twitter my friend.

  3. Por estas cosas es por lo que blogoff es el único blog tecnológico que tiene cabida en mi selecto GReader. TRUE STORY.
    Sólo añadir que hay un hecho que se conoce desde tiempos inmemoriales: La línea que separa al bueno del tonto es muy estrecha…

  4. Kids, tienes toda la razón. Lamentablemente, y como comento en el post que enlazas, la verdad es que no fue una traducción colaborativa sino más bien algo al estilo “Menéame”. Es decir, la traducción con más votos es la que la gente de Twitter cree que es la correcta, no importando incluso si tiene errores de género o número.

    Otra cosa que debo mencionar es que, curiosamente, la gente de Twitter decidió lanzar rápidamente Twitter en Español sin antes preocuparse de estos errores aún cuando los traductores teníamos con anticipación el idioma español disponible en la lista de idiomas para “verificar fallos”. Y no niego que más de uno reportó estos fallos, pero Twitter igualmente decidió lanzarlo.

    Ahora, Twitter quiere comenzar en estos días a hacer la depuración una vez lanzado. ¿No debería haber sido antes?

    Finalmente, la encargada de Twitter en Español se llama Nieves Montero, y pueden contactarle en nieves@twitter.com. Ella recibe en estos momentos toda crítica respecto de la traducción.

  5. Siempre he pensado q muchos llamados “gurus” de la blogería española, tan listos, para algunas cosas, para ótras, son unos “papanatas”. Estoy totalmente de acuerdo con tu post. Y creo q lo q deberían hacer, Google, Twitter, etc., es agradecer q los usemos, y tener muy presente, q como en todo en esta vida, nada es para siempre.

  6. Chapeau, me quito el sombrero. Genial el artículo y magnifico lo que apuntas. Personalmente creo que el exacerbado “fanboyismo” que se ve en Internet tiene mucho que ver con la falsa gratuidad de los servicios que nos ofrecen, pero que a pesar de falsa da el pego.

  7. ¿Gratis? En términos dinerarios puede ser, pero me parece que a más de uno se le olvida que la atención también tiene valor… y cada vez más.

    Hay que ver, lo que hacen las modas.

  8. en realidad es muy interesante lo que se plantea en este articulo, hay muchas verdad y otras que son solo exageraciones, pero el tema de fondo es bien cierto.

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