Efectos de Internet en la comunicación política

Nuestro gobierno tomó la decisión de que cualquier decisión tomada en el Parlamento y las discusiones que llevaron a la msima fueran publicadas en Internet 24 horas después para que todo el mundo tuviera acceso a la misma. Prácticamente toda la población apoyó la idea. Poco tiempo después tuve la posibilidad de hablar con el primer ministro y le pregunté el por qué de esa decisión. Me contestó que era el mejor modo de cerrar la boca a sus ministros ya que nadie iba a disentir o a cambiar de opinión sabiendo que lo que había dicho estaría en Internet al día siguiente.

Ideas maravillosas como estas suelta Ivan Krastev, investigador político afincado en Bulgaria, que protagoniza una preciosa charla TED sobre si la democracia puede existir sin la confianza.

Aunque se trate de una charla centrada en la política, la enlazo aquí por su estrecha relación con la revolución comunicativa que ha supuesto la red, especialmente a través de herramientas como Twitter y Facebook. Algunos detalles como como la tendencia a vivir en “cámaras de eco” donde sólo leemos y escuchamos a gente con la que estamos de acuerdo en lugar de enfrentar nuestras opiniones a otras distintas y evolucionar ya los traté en el post Pensar fuera de la burbuja.

Sin embargo nunca me había parado a pensar las implicaciones que tiene llevar a Internet el concepto de democracia como sistema basado en la discusión ya que de ser así (y creo que debe ser así) Internet no favorece la discusión. Y no por las formas o porque todo acabe llevando tarde o temprano a la ley de Goldwin sino porque las discusiones actuales se cierran con unfollow, un eliminar de mis amigos o una actualización de intereses en la web. Si no estoy de acuerdo simplemente tengo que mirar para otro lado.

Aparte de Internet tenemos la televisión para informarnos (se permiten risas, pero flojito). Sin embargo con la aparición de la TDT y las nuevas licencias de emisión es relativamente sencillo encontrar un canal con una línea editorial política parecida a la tuya. Y nadie quiere ver Newsroom que por algo es una serie de ficción. Queremos asentir con la cabeza.

Si por mala suerte un espectador se topara con una línea de pensamiento distinta a la suya en una noticia poco tiempo después se lanzaría a criticarla en Facebook o Twitter. Hasta ahí todo bien si no fuera porque la gente con la que comparte esas redes sociales estará de acuerdo con su crítica y ésta será aplaudida o compartido en términos generales. De hecho lo contrario produce una sensación extraña que generalmente desemboca en cabreo o frustración.

Personalmente me pasó con dos ideas políticas bastante recientes: las ayudas a la minería asturiana y el robo de Gordillo y el SAT al Mercadona. En ambos sucesos parecía tener una opinión contra corriente cuando realmente lo que tenía era una opinión contra corriente de mis círculos sociales que (a veces se nos olvida) no son en absoluto representativos de la sociedad en general.

Si jugamos a hablar de izquierdas o derechas y no hay más opciones sin duda me considero un tipo de izquierdas. He votado a todos los partidos posibles excepto a aquellos que se denominan de centro-derecha o de derechas y sin ir más lejos en las últimas elecciones generales mi voto fue para Izquierda Unida. Dicho todo esto como disclaimer, la defensa por parte de la izquierda en España de los mineros en Asturias o de Gordillo y compañía está bastante lejos de mi simpatía. Esto no quita que cada vez que encienda Intereconomía me muerda los puños de indignación por cada comentario escupido en sus tertulias. Vamos, que soy el típico tío que ya no sabe qué ver en la tele.

Era entrar en Facebook y ver como todo mi círculo de amigos (o casi todo) ensalzaba a los mineros como héroes y a Gordillo como un tío que al fin le ha echado cojones al asunto. Me sentía como si viviera en un mundo distinto porque dada la tendencia iniciada por la web 2.0 es raro que nuestro núcleo cercano discrepe. Claro que es raro, si discreparan no serían nuestro núcleo duro.

En palabras de Krastev, Internet crea “guetos políticos” donde uno puede pasar toda su vida hablando con la gente con la que está de acuerdo generando una dificultad inmensa para entender a la gente que no piensa del mismo modo.

Y eso es triste. La discrepancia y la discusión incluso bien entendida sienta mal. Se nos llena la boca con expresiones del tipo “un amigo es quien te dice las verdades a la cara” y luego como bien apuntaba Joaquín Reyes es un precioso monólogo lo que queremos es que si alguien discrepa pues discrepe a nuestras espaldas que duele mucho menos.

Los partidos políticos no son ajenos a estas cámaras de eco. Un ejemplo de lo más simple del mundo. Does Follow es una web que te permite ver rápidamente quién sigue a quién en Twitter. ¿Sigue Elena Valenciano en Twitter a Rajoy?

Me la pinfla

¿Sigue Rajoy a Valenciano? ¿Sigue Rajoy a Llamazares? ¿Sigue UPyD a Llamazares?  La respuesta en todos los casos es no. Es un ejemplo simplón porque ya sabemos que para la mayoría de los políticos esto de las redes sociales es o bien un juego o algo de lo que tienen ni puñetera idea. Sin embargo es normal leer conversaciones bastantes endogámicas en sus cuentas y lo que es más preocupante ver como su timeline está lleno de opiniones que van en su misma línea.

Supongo que para alguien como el el presidente del gobierno enfrentarse de cara y sin casco a la opinión pública vertida en las redes sociales debe ser un suicidio emocional. Pero en fin Mariano, uno no se hace presidente para recibir aplausos o para tirarse a Marilyn. Uno se hace presidente porque la gente le vota y muchas de las personas que votaron al PP no están de acuerdo con las políticas que está llevando a cabo su partido. No sólo se merecen oídos sino respuestas.

Y aquí recupero la charla TED de nuestro amigo Krastev. Habla en la misma de que Internet está obligando a los gobiernos a trabajar en una “transparencia selectiva”. Los gobernantes saben que el gran hermano que les observa ahora mismo somos las sociedad, cada tweet, cada vídeo en YouTube, cada campaña en Facebook… todo queda guardado en algún C: con vistas a recuperarlo ante el primer cambio de opinión.

No lo veo del todo mal. Cuando el PP declaró la subida del IVA era inevitable revolverse en el sofá del salón visionando a la presidenta de la Comunidad de Madrid rechazando una subida del IVA que estaba en la agenda del PSOE.

Soy el primero que echa la bilis por la boca pero no estoy dispuesto a dejar que esos vídeos oculten la discusión real y sensata sobre la subida del IVA. De hecho en este caso concreto y ya a nivel personal soy de los que piensa que la gran cagada del gobierno no ha sido subir el IVA, cosa que por diversas razones habría que acabar haciendo incluso aunque gobernara Gordillo con la cajera del Mercadona de primera dama. La grandísima metedura de pata fue negarse a aquella subida previa del IVA haciendo uso de una demagogia de 1º de la ESO y dejarlo grabado para la posteridad.

Transparencia selectiva significa cada vez más: cuidado con lo que decimos, cuidado con mojarse, cuidado con cambiar de opinión, cuidado con ser concretos. Todo queda grabado en ese ministerio de la verdad que es Internet donde al contrario que en 1984 no se puede alterar el pasado (aunque se haga todo lo posible para que eso cambie y se controle el flujo de información que salta a la red).

Esta selección provoca cada vez más ambigüedad en cada discurso o directamente como es el caso de nuestro presidente cada vez menos discursos y apariciones públicas. Para Mariano Rajoy dar sensación de normalidad no es aparecer a menudo en los medios ofreciendo explicaciones a los distintos recortes (que no reformas) que realiza su gabinete sino irse a celebrar el primer gol de España en la Eurocopa.

La decisión es simple y está explicada en el propio discurso de Krastev. Los avances  en investigación conductual y toma de decisiones envían un mensaje claro a los políticos: no se trata de hablar de ideas, no se trata de hablar de políticas concretas se trata de manipular la emociones de la gente.

Supongo que todos estamos de acuerdo en que “transparencia” y “coherencia” son dos virtudes deseables a cualquier gobierno. A fin de cuentas los son a cualquier individuo. La pregunta de fondo en la charla de Krastev es ¿lo es también el cambio de opinión? Y liando la madeja ¿es incompatible la discusión y el cambio de opinión con la transparencia y la coherencia?

La teoría política se escapa de la temática de este blog y la dejo en manos de mis admirados escritores de Politikon (admirados por cierto porque no siempre estoy de acuerdo con ellos) . Pero sí que a nivel personal pienso que el hecho de que el PP incumpla mayor parte de su programa electoral no es ningún drama. Sí lo es que intenten aferrarse a un programa electoral mal hecho y en absoluto preparado para la crisis más salvaje de la historia de España sabiendo que la mayoría absoluta estaba en el bolsillo.

Probablemente para las elecciones que vienen en Cataluña y en el País Vasco los programas electorales sean aún más abiertos y ambiguos que de costumbre.  Ya que estamos os reto a que, a dos meses de las elecciones, entréis en las páginas web de PP Vasco y PSOE Vasco y localizéis los programas electorales. Mucha suerte.

En lo que a Internet y Redes Sociales respecta pienso que todos los mensajes que reciben los gobernantes contrarios a sus políticas se filtran antes de llegar a los mismos. El 15M, el 25S o el movimiento que prefiráis que es unánime en tu entorno cercano no lo es en absoluto en el entorno cercano al PP. Por supuesto ocurre al revés y no es nada sencillo que historias alternativas sobre las condiciones laborales de la minería lleguen a las páginas de Facebook de la izquierda.

Pararos a pensar que si Google sigue afinando cada vez más su algoritmo y por ejemplo agregamos una página de Google+ del 15M a nuestros círculos, buscamos de forma recurrente información sobre movimientos críticos con la política actual lo más probable será que Google nos ofrezca esos contenidos con más frecuencia porque nos generan simpatía o en términos SEO tienen una tasa de rebote inferior.

No sé tú pero yo adoro que me hagan cambiar de opinión y en 2012 tengo que pelear porque lo consigan. Todo esto por mucha red social que haya no deja de ser un reflejo de la sociedad y de sus grupos de presión. ¿Que el presidente de la Academia del cine piensa diferente? A la calle, por la vía rápida.

Internet ayuda a disfrutar de un gobierno más transparente. Bien. En palabras de Krastev, la transparencia no es otra cosa que una herramienta de manejo de la desconfianza. La transparencia no vale de nada sino provoca cambios. Sin embargo uno puede cambiar el partido que gobierna en su país pero difícilmente cambiará la política de su país.

Os dejo con Ivan:

Publicado por

Juan García

Divulgador tecnológico y formador. Creo en la tecnología como herramienta para formar ciudadanos más libres y felices. + Sobre mí en http://about.me/juangarciaalvarezdetoledo

7 comentarios sobre “Efectos de Internet en la comunicación política”

  1. Pero esto que dice el amnigo Krastev no se aplica en España ¿no?

    Porque aquí nunca importa lo que hayas dicho, ni dónde ni cómo lo hayas hecho ya que siempre hay un “en realidad quise decir”.

    :lol:

  2. Pingback: Bitacoras.com
  3. !Que buenos frutos ha dado mi recomendación! Y espléndido el artículo. En efecto, los círculos de la red son cada vez más cerrados. De hecho yo cuando busco información lo primero que hago es desconectar mi perfil de Google porque quiero tener una variedad de resultados en donde escoger. Es como si vamos a una heladería y solo nos ofrecen helados de chocolate y de pistacho porque son los que compramos habitualmente, !qué falta de imaginación! Me gustan tener muchas alternativas no un aburrido bipartidismo.

  4. Yo también adoro que me hagan cambiar de opinión. Y tampoco encuentro quien argumente para que pueda hacerlo.

    Absolutamente de acuerdo con lo que dices sobre que la gente confunde sus círculos sociales (de alguna manera hay que llamarlos porque las verdaderas redes sociales son otra cosa) con la fotografía de la sociedad. Sobre todo teniendo en cuenta cual es la realidad de nuestra pirámide demográfica. Los síntomas de la polarización de grupo están en niveles realmente alarmantes.

    No, claro que no es un problema cambiar de opinión, que tanto puede deberse a que las circunstancias hayan cambiado con respecto a lo previsto, como a planteamientos iniciales erróneos. Creo que la ciudadanía soportaría perfectamente una explicación, de hecho comprender es un requisito imprescindible para confiar. El problema es que cuando los errores intencionados se combinan con los tiempos, a modo de herramienta estratégica para mover la zanahoria. La queja se maneja bien a base de producir constantes “inmediateces” para desviar la atención. La queja sin razonamiento y sin contexto de poco sirve, hasta en eso falta consistencia.

    Las “redes sociales” están insufribles pero es cuestión de quedarse con las miradas que aportan.

    Un saludo.

  5. Por eso es tan bueno el RSS, no hay red social que se le acerque. No cambio mi Google reader por Google+, ni mucho menos por Facebook. Aunque lamentablemente Google parece empeñada en que lo haga….

  6. Está muy bien eso de las discusiones razonadas sobre política y demás. Pero te recuerdo que vivimos en España: o estás con nosotros o contra nosotros. Guerracivilismo, etc. Y si, me incluyo.

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